Si anoto algo lo hago ahora, antes de que la indiferencia me deje en el olvido. Si cabe alguna anotación. Desde acá arriba no hay ley de los hombres, tan sólo regulares movimientos físicos en la profundidad de la tarde. Lo primero que miro al subir no son los principales edificios y peatonales sino el horizonte en las calles que nacen a los costados. Una imperturbable calma en la lentitud y lo distante.
En el frente del monumento está grabado "Procuraré hacerme digno de llamarme hijo de la Patria". Saco fotos de lo que no se puede experimentar. Recibo un llamado de mi madre con la misma indiferencia.
miércoles, 19 de marzo de 2008
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