"Just play. You don't have to think too much, Move your pieces and see what's up". Esto que me han dicho recién en una partida de ajedrez podría tomarlo como consejo general. Pienso demasiado en lo que aún no es y así me ausento de lo real, que aparece por sí solo, siempre en un casillero o dos. Las infinitas posibilidades de formas que subyacen fantasmalmente no son nada, o no pueden ser. (...)
En este mismo momento no puedo hacer otros movimientos, la posibilidad de escribir lo que se mueve, lo que aún no moví, me ha bloqueado. Y el caso es que avanzo siempre con peones, debilitando a mi rey.
jueves, 22 de mayo de 2008
jueves, 8 de mayo de 2008
Sobre la trascendencia
Entre mis obsesiones con el tiempo, además del constante deseo de tener menos años o la preocupación por los que ya tengo, el miedo al futuro y los fantasmas del pasado, está el arrogante deseo o la exigencia perezosa de que las cosas trasciendan. Reconocer esto es siempre vergonzoso, pero tampoco se trata de un acto de soberbia. Es el ingenuo deseo de ser o que las cosas sean como aquellos y aquellas cosas que trascendieron y que nos unen con el pasado, que nos acercan en la distancia. Tan sólo arrogarse de forma justa, sin pedestales, una distancia que hace de puente consigo misma y con todo lo que es otro, y que al fin, salva y perdona nuestras vanidades.
Es también querer burlar a lo grande, presentar la batalla de lo pequeño contra un gigante inmenso.
Es también querer burlar a lo grande, presentar la batalla de lo pequeño contra un gigante inmenso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)